Diseñar con y para las juventudes: retos y oportunidades en el espacio público

Las juventudes aportan dinamismo, creatividad e innovación a nuestros parques y plazas, pero su presencia en el espacio público no siempre es reconocida o bienvenida. ¿Cómo podemos diseñar espacios que respondan a sus diversas necesidades e intereses?

Hablar de juventudes y espacio público en el contexto urbano no es solo un tema de oferta recreativa o demografía: es un tema de equidad, derecho a la ciudad y justicia urbana. Las juventudes representan un sector poblacional estratégico para el presente y futuro de nuestras ciudades.

Sin embargo, su presencia en el espacio público no siempre es reconocida como un activo; en muchos casos, es regulada, restringida o directamente excluida. Las juventudes aportan dinamismo, creatividad e innovación a nuestros parques y plazas. No obstante, su participación enfrenta barreras como el sesgo adulto-centrista en el diseño, la falta de espacios que respondan a sus necesidades e intereses, y la estigmatización que asocia sus prácticas con conductas problemáticas.

Los parques y plazas deberían ser lugares donde las juventudes socializan, ejercen su autonomía, exploran identidades y participan en actividades culturales y deportivas que fortalecen su sentido de pertenencia. El espacio público y la juventud se moldean mutuamente: los jóvenes resignifican, habitan y transforman el lugar, mientras que este influye en cómo se vive y entiende la juventud.

Juventud: una categoría diversa

La definición de juventud ha evolucionado con los cambios sociales, culturales y educativos. No existe un consenso global, aunque la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) la ubican entre los 15 y 24 años. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) adopta ese mismo rango, mientras que la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) lo amplía de los 12 a los 29 años, reconociendo un período más extenso de transición a la vida adulta.

En México, en el primer trimestre de 2024, había 31 millones de jóvenes (15 a 29 años). La cifra representó 23.8% del total de la población (129.7 millones), 51.1% correspondió a mujeres y 48.9% a hombres. Según su edad, 35.8% tenía de 15 a 19 años, 33.9% de 20 a 24 años y 30.4% de 25 a 29 años.

Consideramos que la juventud es una categoría flexible. Más allá de la definición de un rango etario específico, lo importante es reconocer un sector poblacional particular que tiene necesidades, intereses y formas de habitar la ciudad que no corresponden ni a la niñez ni a la adultez.

Realidades y contradicciones

Las juventudes urbanas viven una paradoja constante: se les proyecta como protagonistas del futuro, pero en el presente enfrentan exclusión, precarización y desconfianza social. En el discurso institucional, se les asocia con el desarrollo y la innovación, pero en la vida cotidiana se les percibe con frecuencia como una amenaza, especialmente en el espacio público. Esta tensión entre visibilidad simbólica y marginalidad marca profundamente la experiencia urbana de millones de jóvenes.

Apropiación, exclusión y resignificación del espacio público

En muchos casos, el diseño del espacio público ha reproducido una visión restrictiva que estigmatiza a la juventud, reforzando su exclusión mediante barreras físicas, vigilancia excesiva o reglamentos que inhiben la permanencia libre y el uso espontáneo.

Frente a estas limitaciones, surgen estrategias de resistencia: desde un grupo que se reúne cada tarde a escuchar música en la plaza hasta colectivos que autogestionan un skatepark o intervienen un muro con arte urbano. Estas prácticas no solo responden a una necesidad de ocio, sino que forman parte de la construcción de identidad colectiva y apego al territorio, generando nuevas dinámicas de participación y sentido de pertenencia.

Aunque algunas ciudades han incorporado estas dinámicas, la mayoría de los esfuerzos siguen siendo puntuales y sin procesos sólidos de co-creación e involucramiento.

Retos para el diseño de espacios públicos con enfoque en las juventudes

Uno de los retos más persistentes en el diseño y gestión de espacios públicos es la tendencia a reducir la participación juvenil al ámbito del deporte, como si la juventud fuera una categoría homogénea. Esta visión limitada produce espacios monótonos, poco versátiles e incluso excluyentes.

Frente a este panorama, es urgente promover espacios públicos flexibles, multiescalares y co-creados, que puedan ser apropiados de distintas maneras a lo largo del día, con infraestructura adaptable, espacios de descanso, zonas de expresión cultural y áreas de convivencia segura. El reto no se limita a crear áreas más atractivas, sino a garantizar que respondan a un espectro amplio de necesidades y aspiraciones.

Asimismo, otro de los grandes retos contemporáneos es responder a dinámicas vinculadas a la tecnología digital. Espacios con acceso a WiFi gratuito, mobiliario adaptado para dispositivos electrónicos o zonas para la creación de contenidos se vuelven cada vez más relevantes para una generación que vive la ciudad también en clave virtual.

Más allá del diseño físico, se requiere de un cambio profundo en las políticas públicas: abrir escenarios reales de participación juvenil en la planeación, programación y gestión del espacio público, no como acto simbólico, sino como ejercicio pleno de ciudadanía.

Incluir a la juventud en la planeación y gestión de nuestros espacios públicos impulsa su formación cívica, responsabilidad comunitaria y liderazgo, fortaleciendo la democracia y la construcción colectiva de ciudades más justas.

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Jóvenes participantes en taller ciudadano de Parques de México.
Tendencias de ocio emergentes para el diseño

El diseño de espacios públicos con enfoque en juventudes puede enriquecerse adoptando tendencias de ocio que responden a estilos de vida y dinámicas emergentes:

  • Experiencias inmersivas: Actividades que combinan tecnología, narrativas envolventes y estímulos multisensoriales como instalaciones interactivas, arte digital, videomapping o rutas de realidad aumentada, donde se integran cultura, creatividad e innovación, permitiendo a los participantes ser los protagonistas de sus propias vivencias.
  • Microaventuras y ocio colaborativo: Actividades que fomentan la interacción social y la cooperación, ideales para conocer a personas afines, fortalecer relaciones y compartir experiencias en un entorno dinámico.
  • Ocio saludable y bienestar integral: En un contexto donde la salud y el equilibrio emocional son temas centrales para las nuevas generaciones, los parques pueden promover el bienestar físico y mental mediante clases de yoga, meditación, espacios de descanso activo, etc.
  • Actividades ecofriendly: La conciencia ambiental es un valor cada vez más arraigado entre las juventudes. Talleres de reciclaje, huertos comunitarios, trueques de ropa y mercaditos agroecológicos generan una conexión con el espacio y promueven el compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad.
  • Deporte diverso y accesible: Más allá del fútbol o basquetbol, las nuevas generaciones muestran interés por actividades como parkour, calistenia y patinaje, así como pistas para bicicletas urbanas, longboard o pump track. El reto es integrar estos usos en un espacio seguro, flexible y adaptable, que reconozca la diversidad de intereses y niveles de experiencia.
  • Cultura y convivencia: Las juventudes buscan espacios para mostrar su identidad y ser parte activa de la vida cultural. La programación cultural debe construirse con participación de colectivos juveniles, convirtiéndolos en agentes creativos y organizadores, no solo consumidores.
Conclusiones

Diseñar con y para las juventudes es, en esencia, diseñar para el futuro inmediato. Significa reconocer su diversidad, escuchar sus voces y ofrecer espacios que no solo sean funcionales y atractivos, sino que también les permita apropiarse de la ciudad, imaginarla y transformarla.

La verdadera pertinencia en el diseño urbano surge cuando el territorio y sus habitantes dialogan, y las juventudes son parte activa de esa conversación. Incluir a las juventudes no es un acto simbólico, sino una estrategia para construir ciudades más democráticas, seguras y vibrantes. En la medida que los parques, plazas y calles se conviertan en escenarios de encuentro intergeneracional y participación activa, se fortalecerá el sentido de comunidad y la confianza en lo público.

Desde Parques de México diseñamos espacios públicos que responden a las necesidades actuales, facilitamos la participación comunitaria y desarrollamos estrategias de recreación y activación. Creemos en la evolución del parque como motor de bienestar colectivo.

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